La historia de Soraya y las escaleras

¿Alguna vez te has preguntado como sería el mundo si no existieran las escaleras?
No todo el tiempo hay ascensores operativos y hay una cantidad significativa de personas con claustrofobia ante la posibilidad de encerrarse en uno de ellos, sería muy extraña la vida sin la existencia de escaleras.

Gracias a todas estas patologías las personas tienen la oportunidad de subir y bajar por las escaleras, sin importar el tiempo que tarden en hacerlo, pero les causa una sensación de seguridad a las personas que deciden usarlas.

Por ende, la historia de Soraya Castro, te hará sentirte identificado completamente, claro, si sufres constantemente de claustrofobia.

Cabe destacar que Soraya teme a los ascensores desde una edad muy temprana, gracias al terror de haber quedado encerrada a los 8 años en uno por unas 5 largas horas, debido a este suceso su pánico se moldeó hasta convertirse en fobia.

Sin embargo, la chica está ubicada en un décimo piso de un edificio bastante oneroso, que poseía escaleras bastante angostas por las cuáles tenía que pasar diariamente, hasta que todo dio un giro inesperado y lo que le pasó fue lo siguiente:

Para comenzar, Soraya es una mujer con gran escultura física y de atributos bastante llamativos debido a que suele seguir una rutina bastante estricta en su centro de entrenamiento, en la planta baja de su edificio, pero un día tenía mucha prisa debido a qué su entrenador solía ser muy estricto con los horarios y detestaba que sus alumnas llegaran atrasadas a su entrenamiento.

 

¿Pero, qué le ocurrió a Soraya en las escaleras del edificio?


Previamente mencionamos que la chica llevaba bastante prisa y disponía de 2 opciones, podía tomar el ascensor y vencer sus miedos o tomar las escaleras sin importar cuanto tardara, es evidente que su fobia le impidió tomar el ascensor, por lo que instintivamente tomó las escaleras, sin saber lo que estaría a punto de cambiar en ese entonces, ya que decidió salir corriendo sin percatarse de los pasamanos que ocultaban una sorpresa…

En medio de su distracción no logró darse cuenta a tiempo que uno de los pasamanos contenían unos alambres que rápidamente se engancharon a su ajustada ropa deportiva, lo que en efecto por sus movimientos la despojaron de su vestimenta, dejándola completamente al descubierto.

Afortunadamente para Soraya, una empleada de su edificio fue testigo del momento desagradable que pasó. Para su suerte, dicha empleada llevaba consigo unas cuántas prendas de vestir, por lo que se vistió y pudo irse hasta su departamento.

No obstante, actualmente Soraya tiene mucha precaución al momento de tomar las escaleras para evitar volver a pasar una situación tan vergonzosa.

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